El peligro de los gases comprimidos es un aspecto muy importante a tener en cuenta en numerosos procesos industriales, sanitarios y técnicos en los que se emplean este tipo de sustancias. Su uso está ampliamente extendido por su eficiencia y versatilidad, lo que hace imprescindible conocer sus características generales y el marco de seguridad en el que deben gestionarse.
¿Cuáles son los riesgos del gas comprimido?
Riesgo de explosión o liberación violenta de energía
La rotura de recipientes, una sobrepresión o fallos en los sistemas de cierre pueden provocar la liberación brusca del gas, causando daños graves a personas e instalaciones.
Riesgo de asfixia
Algunos gases, como el nitrógeno o el dióxido de carbono, pueden desplazar el oxígeno del aire y generar atmósferas peligrosas que provocan pérdida de consciencia o muerte sin aviso previo.
Riesgo por toxicidad
La inhalación de gases tóxicos puede causar efectos graves para la salud incluso a bajas concentraciones, en función del tiempo de exposición.
Riesgo de corrosión y daño químico
Ciertos gases pueden deteriorar materiales y provocar fugas, además de causar lesiones en la piel, los ojos o las vías respiratorias por contacto directo.
Riesgo térmico
Los gases criogénicos pueden producir quemaduras por frío extremo y generar atmósferas que incrementan notablemente el riesgo de incendio.
¿Cuándo se consideran peligrosos los gases?
Un gas se considera peligroso cuando, debido a sus propiedades físicas o químicas, puede suponer un riesgo para las personas, los equipos o las instalaciones, especialmente cuando se encuentra contenido a presión en recipientes cerrados.
De acuerdo con la normativa de clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas peligrosas (CLP), los gases pueden presentar, entre otros, los siguientes tipos de peligros:
- Gases inflamables, clasificados por su capacidad de inflamarse en presencia de una fuente de ignición.
- Gases tóxicos, clasificados por su toxicidad aguda por inhalación.
- Gases corrosivos, clasificados por provocar corrosión cutánea o daños graves a los ojos, así como por su acción corrosiva sobre materiales.
- Gases comburentes (oxidantes), clasificados por favorecer o intensificar la combustión de otras sustancias.
- Gases licuados refrigerados, clasificados por encontrarse a muy baja temperatura y por los riesgos asociados a su estado criogénico.
Estos gases representan un peligro especialmente cuando se liberan de forma accidental, se almacenan sin las medidas de seguridad adecuadas o se manipulan fuera de los procedimientos establecidos.
Tipos de gases comprimidos
En entornos industriales se utilizan diversos gases comprimidos que, en función de su clasificación conforme al Reglamento CLP, están sujetos a las disposiciones del Real Decreto 656/2017 y a la correspondiente Instrucción Técnica Complementaria aplicable.
A modo de ejemplo, algunos gases comúnmente utilizados son:
| Gas | Uso común | Clasificación de peligro (según CLP) |
|---|---|---|
| Oxígeno | Procesos de soldadura y corte | Gas comburente |
| Dióxido de carbono | Extinción, refrigeración, procesos industriales | Gas a presión |
| Amoníaco | Refrigeración industrial | Gas tóxico y corrosivo |
| Hidrógeno | Industria química y energética | Gas inflamable |
| Nitrógeno | Inertización de procesos | Gas a presión |
| Cloro | Tratamiento de aguas | Gas tóxico y corrosivo |
Cada uno de estos gases requiere condiciones de almacenamiento, manipulación y control específicas para reducir el riesgo de fugas, incendios, explosiones o exposiciones accidentales.
¿Qué precauciones se deben tomar al utilizar gases comprimidos?
Para minimizar los riesgos asociados al uso de gases comprimidos, se deben aplicar, entre otras, las siguientes medidas:
- Uso exclusivo del recipiente para el gas autorizado, respetando las condiciones de compatibilidad química y de presión.
- Almacenamiento en posición vertical, en zonas adecuadas, ventiladas y correctamente señalizadas.
- Protección de válvulas durante el transporte y el almacenamiento para evitar golpes o aperturas accidentales.
- Realización de inspecciones y controles periódicos conforme a la normativa aplicable.
- Identificación clara del contenido del recipiente mediante el etiquetado correspondiente.
- Prevención de fuentes de ignición en áreas donde se manipulen gases inflamables.
- Formación adecuada del personal en procedimientos de trabajo seguro y actuación en caso de emergencia.
¿Cómo se detectan los gases?
La detección de fugas o acumulación de gases peligrosos se realiza mediante detectores de gases industriales, capaces de alertar sobre la presencia de gases tóxicos, inflamables o asfixiantes antes de que representen un peligro inminente.
Estos equipos son importantes para prevenir accidentes, especialmente en zonas donde se manipulan gases comprimidos almacenados en recipientes, o donde las personas pueden entrar en contacto con sustancias nocivas de forma inadvertida, ya que existe un constante peligro por gases comprimidos si no se detectan a tiempo.
Bibliografía
España. Real Decreto 656/2017, de 23 de junio, por el que se aprueba el Reglamento de almacenamiento de productos químicos. Boletín Oficial del Estado, núm. 176, de 25 de julio de 2017. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2017-8755

